Santiago, 21 de Agosto del 2010
Jaime Guzmán escribió una vez:
“En la entrega genuina e integral de la propia vida a una causa, reside la más vigorosa de las fuerzas que a ésta pueda brindársele”.
Quise partir con esta frase, para agradecer.
A todos los que dieron siempre lo mejor de si por Chile y por la UDI. Son muchos los que ya no están entre nosotros. Quiero simbolizaros en el mismo Jaime, en Simón Yevenes, en mi hermano Miguel, en Marcelo Ruiz, en Ignacio Astete y en Pablo Desbordes.
Ellos ya cumplieron su misión.
Gracias los que integran esta lista. Pepa, Evelyn, María de la Luz, Nora, Felipe, Rubén, Patricio y Alejandro, ustedes son la cara visible de un gran equipo humano.
Agradezco también a todos los que han sido parte de este proyecto a lo largo y ancho de Chile, gracias por recibirnos, por escucharnos, por dedicarle tantas horas a pensar en aquello que está en nuestras manos hacer por la UDI y por decirnos, una y otra vez, sigan adelante, vale la pena. Gracias por sus mails, mensajes de texto, cartas y llamados.
Gracias a mi familia, a la Pía y a mis 9 hijos, que me han apoyado, renunciando generosamente al tiempo que les pertenece y me han dado esa libertad y confianza tan necesaria para comprometerme en cuerpo y alma en una causa como ésta.
Gracias finalmente a todos ustedes, a todos los presentes, más allá de por quién voten, por el sacrificio que cada uno tuvo que hacer para llegar hasta este Consejo General. Y a través de ustedes, también le agradezco a cientos de militantes, a esos “héroes anónimos” que han caminado por las comunas, pintado muros, llamado a las puertas de miles de chilenos para transmitir el mensaje de nuestras ideas. A todos aquellos que por años han hecho posibles nuestros triunfos electorales, que culminaron este año con la Presidencia de la República.
Son muchos los que partieron en lugares muy difíciles para nuestras ideas, muchos también los que se han atrevido a ser candidatos y muchos más aún los que silenciosamente han querido aportar a esta causa que nos es común y que es nuestro ideal:
SERVIR A CHILE.
Gracias a todos !!!
Hoy puedo hablar ante ustedes con la tranquilidad y la paz interior que me da haber entregado todo por buscar lo mejor para la UDI.
Puedo decir que me siento orgulloso de pertenecer a este partido, que cuenta con cientos de militantes que hasta en los rincones más alejados de Chile están siempre dispuestos a decir:
AQUÍ ESTA LA UDI !!!
En estos meses de recorrido por Chile he conocido historias humanas y políticas increíbles, cientos de anécdotas que refuerzan mi convicción de que aquí, en la UDI, están las mejores personas. Me he encontrado con gente de esfuerzo, emprendedores, intelectuales, jóvenes, alcaldes, consejeros regionales y concejales, que hacen todo lo que pueden con lo poco que tienen. He conocido dirigentes vecinales y gremiales que no han dejado nunca de luchar por nuestras ideas, a pesar de estar lejos, en zonas conflictivas, o en gremios, donde se les trata de marginar o acallar. Pero ahí están, levantando las banderas de una Sociedad Libre y Responsable.
Estuvimos en casi todo Chile. Desde abril, hemos estado cada semana en un lugar distinto. Pudimos estar con muchos militantes y me emocionó ver el cariño y el entusiasmo con el cual tantos dirigentes se han comprometido y sacrificado por la UDI.
Pero de igual manera me impactó el hecho de que muchos de ellos se sienten solos, algunos incluso abandonados.
Muchos sienten que estamos perdiendo la mística.
Extrañan la época en que los dirigentes recorrían el país tomando contacto con las bases.
En muchos lugares se ha dejado de sentir la FUERZA CREADORA de la UDI. Y esto requiere un cambio.
- No podemos permitir que haya dirigentes que se sientan de segunda clase. Tenemos que cambiar hechos tan simples como que todos los concejales, dirigentes y militantes activos de la UDI puedan ser parte con voz y voto en un Consejo General como este.
- Necesitamos retomar nuestros vínculos humanos, reencontrarnos en instancias partidarias que nos permitan conversar y debatir sobre los desafíos que nuestra sociedad y el mismo ejercicio de la política nos plantean como partido.
- Tenemos que recuperar una sede central donde cada uno se sienta en su casa. Hay tantos que me han dicho que llegan a Suecia y se sienten como si fueran personas ajenas a nuestro partido.
- Hemos de recuperar el trabajo en las bases poblacionales, en los gremios, entre los intelectuales y entre esos miles de jóvenes que ven la política como algo ajeno y distante.
La UDI era fuerte y reconocida en todos esos estamentos. Hoy, salvo excepciones, ya no lo es.
- Apremia retomar el trabajo de capacitación de nuestros dirigentes y militantes.
- Necesitamos, sobre todo, que nuestros parlamentarios y alcaldes se dediquen a hacer partido a lo largo de Chile y no solo en sus comunas, distritos y circunscripciones. Urge que comprendamos que nuestra labor es solidaria y trasciende nuestra propia parcela o interés. Este trabajo, dedicarle un poco de tiempo a otro, es lo que puede hacer de nosotros un partido unido y verdaderamente sólido.
- También debemos recuperar algo que es de la esencia de la UDI: su Transversalidad. Ese partido donde el más humilde y el más poderoso, donde el más instruido y el menos preparado, donde el más joven y el más viejo se encontraban cara a cara, de igual a igual, en torno a la misma mesa, en la misma reunión o convivencia. Tenemos que volver a mirarnos en el valor de cada uno: valor por ser únicos, originales y con un gran potencial que poner al servicio del país.
En síntesis, tenemos la obligación de recuperar la esencia, lo que podríamos llamar el alma de la UDI, su estilo de hacer política que siempre nos distinguió del resto de los partidos políticos.
Ese estilo que nos hacía sentirnos orgullosos de decir: “somos distintos” y las personas nos reconocían y nos diferenciaban del resto de la llamada “clase política” o como nosotros mismos decíamos del “club de los políticos”.
Necesitamos recuperar los caminos que han marcado nuestra identidad, retomar los principios fundantes que Jaime Guzmán definió claramente y que con la entrega de su propia vida, nos legó como tarea.
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Este año se cumplió un sueño: Ganamos el gobierno. Fueron 20 años de trabajo de todos los que estamos hoy aquí y de miles de amigos nuestros que se jugaron para que esto fuera posible.
¿Podemos decir que ese estilo que nos es propio se refleja hoy en plenitud en cada repartición del Estado?
Si somos honestos tenemos que decir que no.
Son muchos los que hoy trabajan en el gobierno, en nuestro gobierno, pero faltan muchos más para que se haga realidad nuestro slogan de “cambio, futuro y esperanza” que millones de chilenos esperan.
Y la culpa de que ello no se haya dado en la forma que todos esperábamos es nuestra, ya que no hemos sabido transmitir la importancia que tiene que en nuestro gobierno se produzca esa sintonía fina y necesaria entre lo técnico y lo político.
Si, a nuestro gobierno le falta esa dosis de “mística”, de “pasión” e “idealismo” que los políticos de la UDI, los que estamos aquí , podemos aportar.
Nuestra meta es que a nuestro gobierno, le vaya muy bien, para que tengamos la oportunidad de repetir ese triunfo histórico de Enero pasado con uno de los nuestros. Pero para ello no basta con decirlo ni con pedirlo. Debemos trabajar, recuperar nuestra propia identidad, abrir los canales de participación y mejorar en mucho nuestra gestión interna.
Solo así la ciudadanía reconocerá nuestro mejor derecho a tener un abanderado presidencial de la UDI.
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Muchos de ustedes se han preguntado por qué vamos en listas separadas y no unimos nuestras fuerzas en pro de un objetivo común.
Al respecto puedo decirles que, inicialmente estimamos que debíamos recorrer el país, remecer las estructuras, abrir espacios de debate y confrontación de ideas. Necesitábamos verificar en terreno la realidad de nuestras apreciaciones. Pensamos que unirnos en primera instancia, frustraría en gran medida el ponernos en movimiento.
Luego de constatar el fundamento de lo que hemos planteado, y de escuchar en muchos lugares un llamado a la unidad, lo propusimos, en términos de aunar fuerzas en lo que cada uno era un aporte. Entonces se nos dijo que se haría valer el legítimo derecho a competir.
Quiero decir que nosotros, esta lista, sigue estando por la unidad aquí y ahora, pero en base a combinar efectivamente nuestras verdaderas fortalezas. Las nuestras radican en la gestión, en el trabajo hacia el interior del partido, en la formación y capacitación, en la generación de vínculos y redes internas, en el trabajo esforzado, organizado y coordinado, que no deje espacios a la improvisación.
Digo lo anterior, ya que si nos retrotraemos a 2 años atrás y nos preguntamos qué ha cambiado hacia el interior de la UDI, ¿que podemos responder ?
¿Tenemos un partido que realmente llega al corazón de los más pobres ?
¿Tenemos un partido que convoca de verdad a los mejores en el mundo gremial, intelectual y juvenil ?
¿Hemos visto a nuestros dirigentes nacionales llegar a cada rincón de Chile, para actualizar el mensaje de la UDI?
¿Hemos recibido más información de la UDI central ?
¿Hemos tenido más encuentros regionales y nacionales ?
¿Hemos recibido más capacitación ?
Cada uno puede elaborar su propia respuesta.
Algunos han sostenido que hemos sido exitosos por haber crecido enormemente en lo electoral. Es cierto, eso es verdad. Pero eso ha sido posible gracias a todos los que estamos hoy aquí presentes y a miles que no lo están.
Nunca debemos olvidar que nuestro éxito no se radica sólo en variables cuantitativas. Nuestra tarea también debe abordar lo cualitativo, esto es, la conquista de los corazones de las personas, la promoción de las ideas que defendemos y el trabajo abnegado por un proyecto de sociedad.
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Quiero agradecerle a todos los que llegaron a alguna sede, casa o cafetería para escuchar con entusiasmo esta propuesta. Quiero agradecer la oportunidad de haber conocido gente increíble, que ha sido fiel testimonio de aquello que una vez Jaime Guzmán le escribió a su madre: “después de Dios, nos debemos a Chile”.
Finalmente solo me resta hacerles un llamado votar con libertad, sin miedos, pensando siempre que nuestro compromiso es con la UDI, con ese proyecto por el que Jaime Guzmán pensó, vivió y murió.
Nuestro compromiso es con una causa, no con uno u otro dirigente.
Nuestro compromiso es con Chile y su gente.
Muchas gracias